El cosmo-rock argentino se despliega: Cosquín Rock 2026 confirma una grilla histórica que habla como poema abierto
Más de cien artistas nacionales e internacionales convocan a un ritual de música y destino en las sierras de Córdoba, donde el rock y sus hermanos géneros se abrazan bajo el cielo de verano.
En la vastedad sonora que Argentina teje cada estación, hay momentos que se sienten como una epifanía colectiva: un festival que no solo programa artistas, sino que es un mapa de lo posible, un lugar donde la memoria del rock y el pulso de lo nuevo se encuentran en un solo latido. Así llega Cosquín Rock 2026, cuya grilla —esa constelación de nombres— fue revelada como quien dibuja un mandala sobre el silencio previo al concierto.
Imaginen el Aeródromo de Santa María de Punilla, en Córdoba, transformado en un templo donde las guitarras cuentan historias y las baterías marcan el paso de quienes buscan algo más que un espectáculo: buscan un poema sonoro. En dos jornadas, 14 y 15 de febrero, más de 100 artistas se desplegarán como lenguajes plurales en seis escenarios, cada uno un umbral hacia un mundo distinto.
Allí estarán las voces jóvenes y veteranas, desde Babasónicos y Divididos hasta Lali, que ha recorrido estadios y discos como quien recorre la memoria de la música argentina, y viejos–nuevos heraldos del rock como Franz Ferdinand, cuya presencia internacional parece un puente entre geografías y generaciones.
No es solo rock, sino una poética extendida: punk y metal, trap e indie, electrónica y folk, todo convoca a este rito secular de sonidos. Las Pelotas, eternos en su andar, ofrecen la continuidad de una saga que no conoce pausa; Airbag trae su tour y su energía de estadio, y nombres como Ciro y Los Persas, Eruca Sativa o Fito Páez dan peso a un legado que late con furia y ternura a la vez.
En el cruce de esos hilos musicales, Cosquín Rock 2026 se convierte en una metáfora viviente: un cruce entre tradición y ruptura, donde cada acorde es también una pregunta y cada público, una respuesta que se escribe en el aire como una partitura infinita. Y así, bajo el cielo de Córdoba, se prepara un encuentro que ya habita en la imaginación colectiva de quienes sueñan con noches interminables de música.