Rose Byrne y el vértigo de la maternidad: una actuación que sacude el camino al Oscar
Si pudiera te daría una patada entra en su segunda semana en cines y se instala en la conversación del cine oscars con una de las interpretaciones más poderosas del año.
En un universo alternativo —uno donde los sueños tienen la forma de una butaca de cine y los miedos se proyectan en pantalla grande—, una mujer intenta sostener el mundo mientras todo a su alrededor se desmorona. Así comienza Si pudiera te daría una patada, una de esas películas que no solo llegan a las salas, sino que se infiltran en la conversación cultural, especialmente ahora que Rose Byrne ha sido nominada al Oscar a Mejor Actriz Protagonista.
La noticia de su nominación ha reavivado el interés por la cinta en su segunda semana en cines, distribuida por Vértigo Films, y la ha colocado de lleno en el radar de quienes siguen de cerca el pulso del cine oscars. Byrne no llega sola a esta carrera: su interpretación ya fue reconocida con el Globo de Oro a la Mejor Actriz de comedia o musical, el Oso de Plata en la Berlinale y el Premio a la Mejor Interpretación Femenina en el Festival de Sitges, un recorrido que rara vez se ve concentrado en una sola actuación.
El reparto que la acompaña parece diseñado por un director de casting con gusto por los cruces improbables: Danielle Macdonald, recordada por Lady Bird; Christian Slater, icono generacional desde True Romance; la joven Ivi Wolf; y apariciones tan inesperadas como la del rapero A$AP Rocky o el carismático Conan O’Brien. Una constelación heterogénea que, lejos de distraer, amplifica la extrañeza magnética del relato.
Mary Bronstein, guionista y directora, conduce la historia con el ritmo de un thriller y la sensibilidad de una confesión nocturna. Su cámara convierte la vida cotidiana en una ensoñación febril: una experiencia inventiva, inesperadamente divertida y, al mismo tiempo, perturbadoramente cercana. Byrne interpreta a Linda, una madre enfrentada a la enfermedad inexplicable de su hija, a un marido ausente, a una desaparición inquietante y a una relación cada vez más hostil con su terapeuta. El resultado es un retrato cinematográfico poco convencional de la maternidad, que no busca edulcorar el sacrificio, sino iluminar sus sombras.
La sinopsis podría leerse como una lista de crisis, pero en pantalla se transforma en un relato de horror personal, tan íntimo que roza lo metafísico: ¿qué ocurre cuando la realidad se resquebraja y no hay mapas para regresar? Bronstein no ofrece respuestas fáciles, y Byrne no busca redención heroica; su Linda es humana, contradictoria, exhausta y, por eso mismo, profundamente reconocible.
La prensa ha sido contundente. El Mundo la califica como “una cita obligada”, Cinemanía destaca a Byrne como “divertida, cruda y sorprendentemente humana”, y La Razón no duda en afirmar que “se merece el Oscar a la mejor actriz”. En un panorama donde las campañas de premios suelen inflar méritos, aquí la conversación parece apoyarse en algo más sólido: una actuación que incomoda, conmueve y permanece.
Para quienes siguen el pulso del cine oscars y desean saber qué artistas están marcando esta temporada, Si pudiera te daría una patada es una parada imprescindible. No solo por la posibilidad de ver a una futura ganadora en su momento más arriesgado, sino porque ofrece una experiencia cinematográfica que desafía las convenciones narrativas, cruza géneros con naturalidad y convierte lo cotidiano en un territorio extraño, casi borgeano, donde cada escena parece un espejo que devuelve una imagen distinta.
En su segunda semana en cines en España, la película no solo continúa su recorrido comercial: consolida su lugar en la conversación cultural del año, demostrando que el cine puede ser, al mismo tiempo, una experiencia visceral y una reflexión profunda sobre los vínculos, el miedo y la fragilidad humana. En tiempos donde el ruido suele ahogar la emoción, esta historia se impone por lo contrario: por su capacidad de quedarse en silencio dentro del espectador mucho después de que se encienden las luces de la sala.