En un rincón del mundo donde el Atlántico susurra melodías antiguas y el Índico resuena con percusiones milenarias, la voz de Maria João emerge una vez más con la fuerza de una marea que no conoce fronteras. 'Abundância', su nuevo álbum, es más que una colección de canciones: es un rito de paso, un exilio y un regreso, un viaje sin fin entre Portugal y Mozambique, entre la tradición y la vanguardia, entre la carne y la electricidad.
Desde hace décadas, Maria João ha sido un enigma. Su voz no se ajusta a los parámetros convencionales del jazz, aunque lo domine. Su arte no se limita a la exploración folclórica, aunque la encarne. Su espíritu, inquieto y feroz, la ha llevado a desafiar los límites de la música misma. En 'Abundância', editado por Galileo Music y ya disponible en plataformas digitales, esta alquimia alcanza su punto más alto: jazz, electrónica y ritmos ancestrales se entrelazan en un tejido sonoro que se siente tanto como se escucha.
Este nuevo trabajo da especial protagonismo a la voz, no solo a la suya, sino a la de toda una comunidad. El coro TP50, integrado por Xixel Langa, Xizimba, Leticia Deozina, Nadya Cosmo y Onésia Muholove, aporta capas de armonía que envuelven y elevan. A ello se suman las presencias de dos colosos de la música mozambiqueña, Mucavele y Stewart Sukuma, que con sus intervenciones convierten cada pista en un acto de memoria viva.
La producción estuvo en manos del portugués Luís Fernandes, un explorador del sonido conocido por su trabajo en la vanguardia electrónica. Junto a los aliados del proyecto OGRE, João Farinha y André Nascimento, y una selección de instrumentistas que incluye a Silvan Strauss, Texito Langa, Valter Mabas y Cheny Wa Gune, Maria João ha tejido una obra que es a la vez ritual y experimento, evocación y profecía.
'Abundância' no es un álbum para escuchar de fondo. Es un disco que exige atención, que reclama ser habitado. Canciones como 'Ao Sol', el primer single, nos llevan por paisajes sonoros que oscilan entre la melancolía y la celebración. 'Esperança' nos habla de resiliencia; 'African Foxtrot' reinterpreta la historia del ritmo; 'O Amor é Verdadeiro' es un manifiesto de pasiones insondables. 'Beatriz', 'Dário', 'As Tuas Tranças' (con la colaboración de Mucavele), 'Papalaty' (de Sukuma), 'Dia' y 'Praia' completan el mosaico de un disco que es testimonio y herencia, pero también un grito hacia el porvenir.
El tiempo es un animal extraño: avanza y retrocede, muta y se desdobla. En cada trabajo de Maria João, el pasado y el futuro bailan en un mismo compás, se fusionan en un ahora eterno. 'Abundância' es la prueba de que la música no es solo sonido, sino también espacio, territorio y, sobre todo, una forma de existencia. Con este disco, Maria João nos recuerda que la voz humana, en su expresión más pura, sigue siendo el instrumento más radical de todos.