La música, como la memoria, tiene esa rara virtud de hablarnos desde lugares que creíamos olvidados. En La Sombra en Luz, el segundo disco solista de Emiliano Brancciari, ese juego de claroscuros se vuelve el escenario donde el desamor, la nostalgia y la búsqueda personal se funden en canciones que no temen decir lo que duele. Ni lo que queda.
Brancciari, conocido por ser la voz y el alma de No Te Va Gustar, se sumerge una vez más en su proyecto solista, EMI, para entregar una obra que, más allá de los géneros, se siente como un acto íntimo de confesión. La Sombra en Luz es un álbum donde cada pista parece una pieza de un rompecabezas personal, un relato fragmentado en ocho capítulos que invitan al oyente a recorrer paisajes sonoros que van desde el pop más luminoso hasta el rock más crudo y visceral.
El viaje comenzó en 2023 con Imposible, una de esas canciones que no tardan en quedarse pegadas a la piel. Luego llegaron Culpa y Doce Días, esta última en colaboración con Daniela Spalla, que aportó su voz para convertir el tema en un cruce de sensibilidades y estilos. Cada adelanto fue abriendo una puerta distinta hasta llegar a Muerto Ese Amor, focus track del álbum y quizá el centro de gravedad emocional de este trabajo. Una canción que habla del fin del amor con una poética brutal, donde las guitarras construyen un estribillo que se instala en la cabeza y no se va.
La Sombra en Luz es un álbum ecléctico, sí, pero jamás perdido. Brancciari transita sin miedo entre baladas desgarradoras como Perfectos, explosiones de rock como Imposible, momentos de pop bailable en De Algún Lado y el indie más guitarrero de Silencio Atroz. En ese ir y venir de estilos, la constante es la voz de Emiliano, ese tono cansado y sincero de quien ya sabe que la vida no siempre juega a favor, pero igual se sube al escenario.
No es casual que todas las letras lleven su firma ni que las melodías suenen tan personales. Brancciari se ha ganado, disco a disco, la fama de ser el rey de las canciones que hablan de lo que nadie quiere decir en voz alta. Letras simples, pero certeras, que se clavan porque hablan de uno, aunque la voz sea ajena.
La producción de Nico Cotton y el respaldo de una banda uruguaya de músicos sólidos elevan cada tema sin robarle esa fragilidad que hace especial al disco. A Checho Anselmi en el bajo, Lula Isnardi en guitarras y coros, Pablo Chamaco Abdala en batería, Lucía Romero en teclados y Gonzalo Vivas en guitarras, Brancciari les entrega sus canciones y juntos las convierten en un espectáculo sonoro que ya pide escenario.
Y los escenarios no tardarán en llegar. EMI presentará La Sombra en Luz en vivo el 9 de mayo en Roxy Live, Buenos Aires, y el 16 de mayo en La Sala del Museo del Carnaval en Montevideo. Conciertos donde estas canciones, tan de adentro, finalmente respirarán frente al público.
Emiliano Brancciari lo hace otra vez: convierte el dolor, la culpa y el amor muerto en canciones que uno no puede dejar de cantar. La Sombra en Luz no es sólo un disco, es un recordatorio de que la música, como la memoria, siempre regresa. Y que hay sombras que sólo existen porque alguna vez hubo mucha luz.