En una época donde el algoritmo dicta tendencias y la prisa devora matices, hay películas que se resisten a ser consumidas: exigen ser habitadas. Tres Mujeres (À voix basse), el nuevo trabajo de Leyla Bouzid, llega a los cines españoles el 22 de mayo como una de las propuestas más singulares del actual cine estreno en españa. No es solo un estreno: es una grieta.
Bouzid —quien ya había delineado con precisión emocional obras como Una historia de amor y deseo— vuelve a explorar los territorios donde el deseo, la identidad y la memoria se entrelazan. Esta vez, lo hace desde un espacio casi mítico: la casa de la abuela, un escenario que parece suspendido fuera del tiempo, cargado de presencias invisibles y secretos sedimentados.
Tres generaciones, un misterio, múltiples silencios
La historia sigue a Lilia (interpretada por Eya Bouteraa), quien regresa a Túnez tras la muerte inesperada de su tío. Lo que podría ser un duelo convencional se transforma en una investigación íntima: cada habitación guarda una versión distinta de la verdad, cada mujer —interpretada junto a figuras como Hiam Abbass y Marion Barbeau— encarna una forma de resistencia.
En ese cruce generacional, la película se desliza entre el drama familiar y el thriller político. No es casual: como señaló Observator Cultura, “el drama íntimo da paso en ocasiones a un thriller político”. Esa mutación de género no responde a un capricho narrativo, sino a una realidad donde lo personal siempre está atravesado por lo social.
Un cine que nombra lo que no existe
Uno de los ejes más potentes de Tres Mujeres es su decisión de representar la homosexualidad femenina en un contexto donde esta es sistemáticamente invisibilizada. Bouzid lo expresa sin rodeos: estas mujeres “no existen” en el imaginario dominante. La película, entonces, no solo narra: inscribe.
Ese gesto —casi borgeano en su paradoja— convierte al film en un acto de memoria y también de invención. Como si al nombrar lo ausente, lo hiciera real.
Recepción crítica: entre la lírica y la tensión
El paso por la Competición Oficial del Festival Internacional de Cine de Berlín consolidó su relevancia internacional, pero han sido las primeras reacciones de la crítica las que terminan de delinear su impacto:
* “La película necesaria de esta primavera” — Sensacine
* “Un retrato lleno de compasión e interpretado brillantemente” — Variety
* “Un reparto coral impecable y una poderosa recreación de época y atmósfera” — Screen Daily
* “Una delicada y brillante exploración de la complejidad de los sentimientos” — Cineuropa
* “Una forma lírica de filmar los cuerpos entrelazándose” — The Hollywood Reporter
* “El drama íntimo da paso en ocasiones a un thriller político” — Observator Cultura
LAZONA: una apuesta por el cine con identidad
El estreno en España llega de la mano de LAZONA, una compañía que desde 2003 ha sabido moverse entre el éxito popular y la exigencia artística. Con la creación de LAZONA Pictures y LAZONA Zinema, amplía su presencia en la distribución cinematográfica, consolidando un catálogo que combina cine de autor y propuestas con alcance internacional.
A lo largo de su trayectoria, ha producido títulos como Sin cobertura, No habrá paz para los malvados, Ocho apellidos vascos o La consagración de la primavera, además de series como Gigantes, La noche más larga o Si es martes, es asesinato, y más de setenta obras teatrales.
Por qué este estreno importa
Para quienes buscan algo más que entretenimiento en el cine estreno en españa, Tres Mujeres ofrece una experiencia distinta: una película que no responde todas las preguntas, pero que formula las necesarias.
En tiempos donde todo parece dicho, Bouzid encuentra un territorio fértil en lo que aún no puede nombrarse. Y lo hace con una cámara que no invade, sino que escucha.
Quizá ahí radique su fuerza: en recordarnos que hay historias que no necesitan gritar para ser escuchadas. Solo necesitan, como en los viejos relatos, ser contadas en voz baja.