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Una película de miedo de Sergio Oksman llega a los cines: los fantasmas de la memoria habitan un hotel vacío en Lisboa
Por Ezequiel Ponce
Publicado en 07/06/2026 10:44
Cine

 Hay hoteles que parecen construidos para albergar huéspedes. Otros, en cambio, parecen esperar recuerdos. En Una película de miedo, el nuevo largometraje de Sergio Oksman, los pasillos vacíos de un edificio abandonado en Lisboa se convierten en el escenario de una exploración tan íntima como inquietante. Tras su paso por la sección Zabaltegi-Tabakalera del Festival de San Sebastián, la película inicia ahora su recorrido comercial en salas de cine distribuida por Silencio Cinema y La Aventura Cine.

 

El punto de partida parece sencillo: un cineasta y su hijo de doce años pasan las vacaciones de verano en un hotel deshabitado que evoca inevitablemente al Overlook Hotel de El resplandor. Como ocurre en los mejores relatos, la anécdota es apenas una puerta de entrada. El juego entre padre e hijo, que imaginan encontrarse dentro de una película de terror, abre paso a una reflexión sobre los vínculos familiares, la herencia emocional y esos fantasmas invisibles que acompañan a las personas mucho después de haber abandonado una habitación.

 

La película avanza como un laberinto sereno. Mientras el niño se obsesiona con historias de monstruos y espectros, aparecen otras presencias más difíciles de nombrar: la figura del primer asesino en serie portugués y los relatos de hombres que, de forma repentina, abandonaron a sus familias. Entre la realidad documental y la ficción sugerida, Oksman construye un territorio ambiguo donde la memoria y la imaginación dialogan constantemente.

 

 

Esa búsqueda ha encontrado eco en el circuito internacional. Una película de miedo obtuvo el premio a Mejor Documental en el Festival du Cinéma Espagnol de Nantes 2026 y el galardón a Mejor Película Internacional en É Tudo Verdade 2026. Su recorrido incluye además festivales de referencia como IDFA, Doclisboa, Festival de Varsovia, Viennale, DOK Leipzig, Festival dei Popoli, Festival de Cine Europeo de Sevilla, l'Alternativa, Porto/Post/Doc y RIDM.

 

El proyecto también puede entenderse como una nueva estación dentro de una filmografía marcada por la exploración de la identidad, la memoria y las relaciones familiares. Nacido en São Paulo en 1970 y residente en Madrid desde finales de los años noventa, Sergio Oksman se formó en Periodismo antes de estudiar cine en Nueva York. Su trayectoria incluye títulos fundamentales del documental contemporáneo iberoamericano como The Beautician, Goodbye, America, Notes on the Other, O Futebol y A Story for the Modlins, obra que le valió el Premio Goya al Mejor Cortometraje Documental en 2013.

 

En cada una de esas películas aparece una constante: la fascinación por personajes, recuerdos y relatos que parecen suspendidos entre la realidad y la invención. En A Story for the Modlins seguía el extraño aislamiento de una familia vinculada a La semilla del diablo; en O Futebol convertía el reencuentro con su padre en una delicada observación sobre los afectos y el paso del tiempo. Una película de miedo prolonga esa línea de trabajo y la desplaza hacia una dimensión más personal, donde la figura paterna vuelve a ocupar el centro del relato.

 

La producción es una coproducción entre España y Portugal impulsada por Dok Films, Ferdydurke Films y Terratreme Filmes. Oksman asume la dirección y el guion, además de participar en el montaje junto a Ana Pfaff y Moncho Fernández. La fotografía está firmada por Jorge Rojas y Francisco Marise, mientras que la música corre a cargo de Amy Fajardo. Completan el equipo creativo Nuno Carvalho en sonido directo, Irene Arboleda en diseño de sonido y mezclas, y Nadia Henriques en la dirección de arte. La producción está encabezada por João Matos, Fernando Franco y el propio Oksman.

 

El reparto está liderado por Nuno Oksman y cuenta además con la participación de Daniel Blaufuks, Ana Moreira y el propio director. La presencia del hijo del cineasta en pantalla añade una capa adicional de autenticidad a una obra que nunca oculta su interés por los límites difusos entre experiencia personal y construcción cinematográfica.

 

La recepción crítica ha destacado precisamente esa singularidad. Cinemanía subrayó la pasión que transmite la película por el cine y por el propio acto de creación. El Antepenúltimo Mohicano elogió la capacidad de Oksman para mantener el relato en un permanente estado de suspensión. Desde Caimán se valoró su habilidad para escapar de las obviedades y convertir la película en una reflexión sobre las posibilidades de la ficción. Otros Cines, por su parte, destacó una narrativa que entiende el cine como búsqueda antes que como destino.

 

El estreno también consolida la apuesta de Silencio Cinema por obras alejadas de los caminos más transitados de la industria. La distribuidora, integrada por Miguel Molina, Araceli Pérez Rastrilla y Ana Torres, nació con la intención de impulsar películas arriesgadas y poco convencionales. Tras títulos como Balearic, Manas, Oca, Dos días o The Designer Is Dead, suma ahora a su catálogo una propuesta que encuentra en la incertidumbre y la observación paciente sus principales virtudes.

 

Quizá ahí resida la mayor fuerza de Una película de miedo. No en los monstruos que menciona ni en las referencias al cine de terror que atraviesan la historia, sino en aquello que permanece cuando las luces se encienden. Como en ciertos cuentos donde una biblioteca contiene todos los libros posibles o un espejo multiplica el universo hasta el infinito, Oksman parece sugerir que los verdaderos fantasmas no viven en los hoteles abandonados. Viven en la memoria. Y el cine, a veces, es la única forma de conversar con ellos.

 

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